
Tony Manero, por ejemplo, posee elementos apreciables como la actuación del protagonista, pero quien recuerda algún buen dialogo durante la película. En España la aplaudieron como un experimento atrevido, a fin de cuentas: premiaron la idea. Parece que a veces se nos olvida que el cine es un arte, lo que conlleva un conjunto de elementos bien trabajados, sin importar que se trate de un drama o una comedia.
No tenemos que ir muy lejos para encontrarnos con una concepción diferente del cine. Argentina, nuestro vecino, se puede jactar del legado cinematográfico que posee, sólo nombrar a directores como Eliseo Subiela (El Lado oscuro del corazón, Hombre mirando al sudeste)o al fallecido Fabián Bielinsky ("El Aura" y "Nueve Reinas"), o en Brasil Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) José Padilha (Tropa de Elite) me deja lleno de cuestionamientos hacia nuestro cine.
Sí, es verdad que existen excepciones como "Valparaíso mi Amor", "El Chacal de Nahueltoro",la obra de Raúl Ruíz y las peliculas de Andrés Wood, que en mi humilde opinión,son buenas peliculas construidas sin animo de ser pretenciosas, un pecado recurrente en los pocos directores que realizan cine en Chile. Por eso me gustó cuando vi aprontes como "La vida me mata" de Sebastian Silva o "Se arrienda" con todos los desganos que me produce algo proveniente de Alberto Fuguet, sentí que al menos escapan del cine chileno que me ha tocado vivir, ese politizado y lleno de sexo de la transición o la marginalidad explotada hasta el cansancio.
Siento que falta una obra maestra, aunque me cargue ese término, algo que despierte nuestro cine, y que obligue a obtener otro nivel. No creo que sea lo primordial el presupuesto, basta ver lo que se logró durante el neorrealismo Italiano, o ejemplos más recientes como "The Wrestler", todos ellos demuestran que basta un buen guión (algo no tan costoso) y una mayor preocupación en la construcción de la imagen para dejar de dar importancia, de alguna vez por todas, a tipos como Olguín o López, candidatos a dirigir Taquilleitor 2 y perfectos iconos de lo decadente que podemos llegar a ser.

